Díptico Fotográfico

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Viví muy de cerca la separación de mi amiga Agustina, una relación de más de 3 años con Luli. Me terminé involucrando emocionalmente con lo que ella vivió en los momentos de ansiedad, de no entender lo que pasaba. Unas semanas después surgió la consigna del díptico. Quería tomar la idea de lo instantáneas que son las relaciones  por lo menos a mi edad. Una persona parece todo en un momento y al otro ya no. Expresar el trauma de la inmediatez, la necesidad infantil, casi animal con la que exigimos que algo que nos complementa no se vaya.

Su mirada me provoca cansancio, desgaste y vacío. Creo realmente que Agustina perdió algo de ella ese día. También sé que encontró mucho y  estoy seguro que va a haber más.

Quise mostrar la transformación, las dos miradas de ella, antes y ahora en una misma escena que representa  el seno del instante en el que nos encontramos desprovistos de todo, en una fragilidad tan molesta por su necesidad de existir. Todos lo pasamos y probablemente lo volvamos a pasar pero me parecía inhumano no intentar dejar el rastro de lo que esos días Agustina vivió.

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En la primera fotografía se manifiesta una mirada agotada, expectante de algo que quizás no tiene ya sentido. Mirando a un punto oculto e impreciso con una gestualidad que no sé define ni en la molestia ni en la angustia sino en un estado intermedio donde sólo se piensa, se formulan preguntas. Generar la intriga de qué está anhelando, qué busca, qué perdió. Simboliza la presencia de algo que no está en ese lugar sino en sus esperanzas y dolo.

En contraposición, la segunda fotografía nos muestra el otro lado del mismo instante. Ella está presente en su “presencia/ausencia” pero ya no es la protagonista. Ahora sus recuerdos y su anhelo se magnifican en literalidad. Podemos ver y sentir lo que era antes, lo que fue hasta un momento. Es en esta segunda imagen donde podemos percibir el trauma, lo que ya no es. De alguna forma termina de cerrar un círculo sin ningún movimiento o cambio, solo con el punto de vista.

La banda sonora busca terminar de explicar lo sucedido pero de una forma abstracta ya que no importa en sí los motivos de dicha separación sino la simbología del “corte” y su consecuente generalidad. Frases hechas, inseguridades, miedos, catarsis todo mezclado en un incremento constante y acumulativo que es guiado por una pista musical que nos tranquiliza, nos invade con soledad pero nos dice que todo va a pasar.

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La decisión del primer plano fue requerido por la misma expresión del personaje, mostrando su postura, la posición de sus hombros, la mirada caída, su mentón levemente contraído (genera la duda del llanto) , etc.

La iluminación fría cenital aumenta la expresividad en sus ojos, realza su juventud y marca sus pómulos y contorno. Insinúa una figuración y plasticidad de ella, la enmarca sobre el espacio monótono. El fondo se encuentra desenfocado pero contiene detalles en color que intrigan gracias al encuadre que les deja un lugar de protagonismo.

Este recurso del fondo es utilizado en paralelismo en la segunda fotografía donde lo que se encuentra nítido es el otro lado de la historia, desenfocando lo ya mostrado pero presente.

La selección de colores tierras, negros y blancos son solo desestabilizados por las pequeñas fotografías, utilizadas como elemento delator.

Para la realización de la banda sonora se seleccionaron y recortaron audios reales de las conversaciones por Whattsapp que Agustina mantuvo con Luli después de la separación. Se creó una recopilación que aumenta gradualmente su acumulación siguiendo el ritmo de una secuencia a capella (fragmento de “From the dining table”). La progresión dramática del contenido de los audios se diseña con cambios de volumen siguiendo la dinámica estética de la pista musical.

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Las dos oraciones que forman el tema es una frase que Agustina escribió y publicó junto a una foto el día que se separaron. Los audios recopilados son reales, al igual que la expresión de la primera foto, no fue planeada y la saqué en un momento de juego sin prestar atención a lo que al otro día vi. La segunda foto ya es intencionada, manipulada para concretar mi idea pero a lo que quiero concluir es que está situación para mí fue importante porque para ella lo fue. Me vi obligado de alguna forma a mostrarlo y no por la amistad con Agustina o una reformulación de un tema ya trillado sino por mostrar eso que me generó, en la cátedra le dirían puntum, quizás sea eso, no lo sé.

Para mí es necesario mostrar estas historias, representan algo humano, y por lo tanto algo bello que vale la pena porque para alguien  fue una parte, un lapsus, un instante de vida.

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Fotografía 1 (Retrato)

  • Cámara Réflex: Canon EOS 6D
  • Lente: EF24-105mm f/4L IS USM
  • Velocidad Obturación: 1/60
  • Apertura Diafragma: 4 f
  • Distancia Focal: 105.0 cm
  • Sensibilidad ISO: 2500

Fotografía 2

  • Cámara Réflex: Canon EOS 6D
  • Lente: EF24-105mm f/4L IS USM
  • Velocidad Obturación: 1/50
  • Apertura Diafragma: 4 f
  • Distancia Focal: 50.0 cm
  • Sensibilidad ISO: 2500

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La denotación en ambas fotografías es prácticamente la misma, salvo por el foco de atención que el enfoque, el encuadre y el punto de vista priorizan en cada una de ellas. Por un lado tenemos a Agustina personaje principal del díptico y la temática. Se encuentra en lo que parece su casa, con una vestimenta normal que caracteriza su personalidad. Por otro lado tenemos la fotografía de cabina donde se observa a ella y Luli (su exnovia) en distintas posiciones graciosas o que manifiestan cariño u amor. No confluyen más elementos importantes que estos mencionados.
Desde lo que connotan se desarrolla el trabajo fotográfico. La mirada y su connotación está ya desarrollado en los apartados anteriores al igual que el desarrolo del pasado y lo perdido representado en la fotografía de cabina. Una como contraposición de la otra donde el objeto responde a la pose de Agustina y viceversa, se responden en una dialéctica constante que nos muestra su padecimiento.
El espacio desenfocado, la iluminación fría que genera miradas vacías y contornos plásticos (también desarrollado en apartados anteriores) se constituyen con el juego del fuera de campo en (la primera imagen) que se intenta satisfacer en la segunda fotografía pero nunca alcanza ya que lo que se perdió ya no se puede capturar en imagen.

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